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miércoles, 11 de marzo de 2015

Sin independencia de poderes no hay salida

Sin independencia de poderes seguirá la partidocracia, la corrupción galopante y crecerá más la desigualdad entre los españoles. Para cambiar, se necesitan representantes políticos de  confianza, y para ello eliminar las listas electorales del sistema electoral.

 Son las personas con sus acciones u omisiones  las que ponen en marcha las ideas, por eso elegir las personas adecuadas es esencial para el beneficio de todos; elegir personas es la piedra angular del buen funcionamiento del sistema político: no su nombre, República o Monarquía, ni la supuesta ideología o el nombre de sus partidos: PP, PSOE, PODEMOS, Ciudadanos, UPyD etc.   

Hay Republicas que funcionan bien como la francesa o la estadounidense;  las hay que funcionan mal como la italiana, la portuguesa o la griega. Hay Monarquías que funcionan bien como la británica, o la holandesa y otras que funcionan mal como la española. Y la diferencia entre ellas está, en opinión de muchos,  en el sistema de elección de los políticos que gestionan la cosa pública.

En Francia, y en Inglaterra  tienen sistemas electorales basados en circunscripciones pequeñas (unas 100.000 personas en Francia, unas 70.000 personas en el Reino Unido), y son uninominales: una sola persona representa a toda la circunscripción.  En donde funciona mal: Portugal, Italia, Grecia, España las circunscripciones son más grandes. Por ejemplo en España son las provincias: Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla son de varios millones de personas,  y hay listas electorales, abiertas o cerradas. Un nombre aproximadamente por cada 100.000 habitantes, y en donde la representación de la provincia le corresponde a toda la lista, sin que cada votante sepa quién de la lista le representa.

Sabemos que la independencia de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial es la base de la democracia,  y  su piedra angular es el sistema electoral: que la gente conozca de cerca a sus representantes en los barrios, cara a cara, y que pueda identificarles para exigirle responsabilidades a cada uno de ellos. Las listas impiden que cada votante sepa quién le representa y que pueda exigirle responsabilidades.  Esta función está delegada en los partidos: ellos ponen a los políticos en las listas y les exigen, o no, las responsabilidades. No los votantes. Mientras los políticos tengan la confianza de sus partidos, no hay responsabilidades políticas.

Las listas que preparan los partidos producen que sus  políticos trabajen como sus delegados en el Congreso, y sean más pronto que tarde “estómagos agradecidos” obedientes al partido; ellos, harán las leyes que les convienen, designaran a los jueces que les convienen y, en fin,  podrán dar cobertura  a toda la corrupción que les convenga a ellos y a sus “amigos”.

Para evitar todos esos atropellos necesitamos movilizarnos y poner en evidencia que la gente quiere elegir directamente a sus representantes;  recoger firmas es una manera pacífica y efectiva  de manifestar el deseo de cambio. Recoger uno o dos millones de firmas pondrían en evidencia al Gobierno y a la clase política frente a Europa, a los EEUU y en general ante el mundo entero, de que los españoles queremos un cambio real.

Poner nuevos partidos que también prepararán listas electorales no es la solución: es extender  más el problema, es pasar del bipartidismo al tripartidismo o tetra partidismo o más, pero continuar bajo la oligarquía de los partidos; pues por experiencia se sabe que una vez que los partidos experimentan el poder que les confiere hacer las listas electorales, no renuncian a ellas. El poder real sobre la política lo tiene quien decide quién  está en política, y ese poder pertenece al pueblo, no a los partidos.

Por eso hay que recoger firmas: para eliminar las listas electorales, para quitar a los partidos el súper-poder que les da decidir quién está en política. Y pedírselo al Jefe del Gobierno y al Rey Felipe VI como cabezas de la clase política, y hacerlo con educación y con firmeza.

Y creo que mucha gente estará de acuerdo en firmar la petición si les llega la información de que existe, porque es razonable que el poder resida en el pueblo; por eso es tan importante   extenderla, o “viralizarla” a través de las redes sociales (RRSS) como Facebook, Tweeter, LinkedIN etc.

 Y esta firma no impide que los firmantes firmen también otras peticiones porque Internet permite hacerlo; lo importante es manifestar el deseo de cambio y hacerlo de la manera adecuada: suave pero firme.

En este año de tantas elecciones pongamos de manifiesto que el pueblo español necesita cortar lo que se ha llamado “la ley de Hierro de la Oligarquía” de los partidos y tomar directamente la decisión acerca de quién está o no en política. Firmar esta petición es una buena manera de hacerlo.


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Y sobre todo, si piensas que para tener políticos de confianza necesitamos hacer que cambien el sistema electoral, por favor,
 firma la petición promuévela entre tus amigos. Gracias.

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