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sábado, 8 de agosto de 2015

El régimen del 78 no es democracia, es partidocracia.

En democracia el pueblo es soberano y cuando vota su voz es clara y rotunda: al día siguiente los representantes elegidos están trabajando en sus puestos. El espectáculo de los partidos pactando cargos en las instituciones demuestra que no estamos en democracia.

En España hay un régimen partidocrático que algunos llaman régimen del 78, y en él los partidos son los soberanos: hacen que el pueblo vote con listas, y después de las elecciones  interpretan los resultados y pactan entre ellos a quién ponen en las instituciones. En el régimen partidocrático la voluntad popular no se acata, se interpreta.

En el régimen partidocrático el pueblo es un convidado de piedra, las instituciones son regidas por “estómagos agradecidos” de los partidos, sometidos a la “disciplina de partido” y la experiencia ha mostrado que es un sistema débil frente a la corrupción.

El régimen con ayuda de sus medios de propaganda, pretende que es democracia, pero la realidad muestra que ello es falso, y tenemos ejemplos en países cercanos que lo demuestran. El régimen del 78 es un problema para España;  y como cualquier problema, para ser solucionado primero tiene que ser identificado como problema. Veamos.

El régimen no aporta soluciones reales frente a las calamidades que sufre la sociedad española: la corrupción, el enchufismo, el fraude fiscal, la enorme y creciente deuda nacional, la creciente desigualdad social, el paro, la pobreza, la connivencia entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial y un largo etcétera; mas bien es al contrario ya que de hecho esas calamidades tienen su causa próxima o lejana en el régimen.

Las listas electoral impiden conocer a los candidatos, salvo al primero, y aún a éste se le conoce a través de los medios de comunicación y asesores de imagen. Votar una lista diferente al cabo de cuatro años, no es suficiente para la resolución de las necesidades de los españoles porque aunque los nombres cambien, no cambian quienes las confeccionan ni los criterios de selección de los nombres; al final son “los mismos perros con diferentes collares”.

Para tener democracia se necesita un sistema electoral que permita que la gente conozca de cerca a los candidatos, que les permita elegirlos  uno a uno y que efectivamente recoja el mandato del pueblo de manera que haga que sus representantes dirijan las instituciones desde el día siguiente de la elección.

Ese sistema ya está inventado y se llama sistema electoral uninominal mayoritario a una o dos vueltas. Como el que tienen en Francia: con tantas circunscripciones como cargos a elegir. Con una primera vuelta en donde se eligen a todos los candidatos en la circunscripción y,  si no hay mayoría absoluta para ninguno, se hace una segunda vuelta con los dos primeros. El sistema siempre elige por mayoría absoluta.  Así se eligen todos los cargos de las instituciones: locales, regionales, nacionales. En Democracia no hay listas, ni abiertas ni cerradas.

En Inglaterra igual, salvo para la Reina, que no se elige. Es una Monarquía parlamentaria. Pero desde la reina hacia abajo, todos los cargos se eligen por mayoría simple en una vuelta. Y llama la atención cómo es típico el caso de la mudanza del primer ministro desde su residencia de Downing Street, al día siguiente de las elecciones, en el caso de que no gane las elecciones.

En democracia hay, además, mecanismos en las circunscripciones durante la legislatura, que permiten echar a su cargo electo si éste muestra comportamiento inadecuado; y ello  mediante votación particular en el distrito afectado. Este mecanismo también se pone en marcha en caso de fallecimiento o similar circunstancia del cargo electo. En ningún caso hay listas que sirvan para poner a nadie en lugar del anterior cargo electo sin la votación del pueblo.

 El sistema electoral uninominal mayoritario, sin ser perfecto es mucho mejor que el sistema proporcional actual, pues permite una elección conociendo de cerca a los candidatos y una rectificación posterior en el caso de comportamiento inadecuado, o incumplimiento de programa, del cargo electo. Comparándolo con el sistema proporcional de listas, es todo ventajas porque reconoce al pueblo como verdaderamente soberano que tiene la jurisdicción sobre sus representantes electos.
Que nadie nos equivoque: lo importante es cambiar el sistema electoral. Comparando muchos de los asuntos de la actualidad: Bárcenas, tarjetas negras, rumorología de las tertulias de TV y Radio sobre los pactos etc. con la importancia del cambio de sistema electoral, podemos decir que estas noticias son de tipo menor y son señuelos para distraer la atención del público. Ni siquiera es más importante, yo creo,  cambiar el régimen Monárquico por el Republicano: lo importante es cambiar el sistema electoral. Lo demás en marear la perdiz.

Cambiar el sistema electoral proporcional por el uninominal mayoritario sería incluso una oportunidad que consolidaría a la monarquía del Rey Felipe VI como una Monarquía Parlamentaria del estilo de la del Reino Unido. Si no lo hiciera, la Republica pasaría a ser una opción.

Los nuevos partidos emergentes no son parte de la solución de la partidocracia porque ninguno de ellos lleva en sus programas la eliminación de las listas electorales. La aparición de los nuevos partidos solo cambia el número de partidos que van a “interpretar” la voluntad del pueblo. Los partidos seguirán siendo los soberanos y más pronto que tarde todos se convertirán en “casta” vulnerable a la corrupción. Los nuevos partidos tendrán sus propios “estómagos agradecidos” que les representarán pero el pueblo seguirá sin tener sus representantes.

Para estimular el cambio del sistema electoral, la abstención activa en las elecciones es un opción que algunos proponen, porque ello muestra  que no se participa en el juego del régimen. Yo digo que esta opción no está reñida con las más activa incluso de recoger firmas por Internet, para efectivamente hacer ver a la Comunidad internacional que hay una demanda de la sociedad española para cambiar el sistema electoral. Recoger 1 o 2 millones de firmas que pudiera mostrar al mundo el deseo de cambio, sería un objetivo que pondría en marcha el proceso porque pondría en evidencia al régimen español frente al mundo.

Si estáis de acuerdo con el planteamiento y queréis manteneros informados de las novedades , entrad en " http://necesitamospoliticosdeconfianza.blogspot.com.es/ ,  escribid vuestra dirección electrónica en la casilla: sígueme por e-mail, o  poner "Me gusta" en la página de Facebook seguir en Twitter. Lo que mejor os venga. 

Y sobre todo, si pensáis que para tener políticos de confianza necesitamos hacer que cambien el sistema electoral, por favor,
 firmad la petición https://www.change.org/p/dile-al-sr-rajoy-que-cambie-la-ley-electoral y promovedla entre vuestros amigos. Gracias.



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